- Actúa

La práctica deportiva ha experimentado una transformación tecnológica sin precedentes. Es que los deportistas se apoyan en dispositivos de alta precisión para medir su rendimiento. Por esta razón, los smartwatches, pulsómetros y ciclocomputadores se han vuelto compañeros inseparables de entrenamiento.
Sin embargo, esta digitalización del deporte conlleva una responsabilidad ambiental: ¿qué ocurre con estos dispositivos cuando su batería se agota definitivamente o su software queda obsoleto?
Estos pequeños aparatos entran en la categoría de RAEE (Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos) y, debido a su tamaño reducido y su composición, presentan un desafío logístico y técnico para su correcto reciclaje.
Microtecnología: el gran valor oculto en tu muñeca
A pesar de su ligereza, un reloj inteligente es una de las piezas de electrónica más densas que existen. En su interior conviven sensores de ritmo cardíaco, módulos GPS, acelerómetros y pantallas táctiles de alta resolución.
Para que todo esto funcione en apenas unos gramos de peso, se emplean materiales cuya extracción tiene un alto impacto ambiental.
El reciclaje especializado de estos dispositivos permite recuperar una gran parte de estos metales. Cuando un deportista decide renovar su equipo y entrega el antiguo en un Punto Limpio o en el establecimiento de compra, está garantizando que esos materiales no acaben en el entorno natural. Un simple pulsómetro abandonado en la naturaleza o desechado en la basura orgánica puede liberar sustancias químicas que afectan a la biodiversidad.
Hacia un entrenamiento residuo cero: del cajón al Punto Limpio
Es muy común que los dispositivos antiguos acaben olvidados en un cajón debido a su pequeño tamaño. Sin embargo, mantener estos dispositivos en casa durante años supone un riesgo innecesario. La economía circular en el ámbito deportivo depende de que estos dispositivos vuelvan a la cadena de valor.
El proceso de reciclaje de un smartwatch comienza con la separación manual de las correas y la extracción segura de la batería. Posteriormente, el cuerpo del reloj se procesa para recuperar los metales que formarán parte de la tecnología del mañana. Como amantes del deporte y la naturaleza, nuestra meta debe ser que nuestra huella sea solo la de nuestras zapatillas sobre el terreno, y nunca la de un residuo electrónico mal gestionado. Reciclar tu tecnología deportiva es el mejor entrenamiento para el planeta.



























