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La huella invisible de un smartphone




Cuando un móvil finaliza su vida útil, muchos dispositivos terminan olvidados en cajones junto a cargadores o auriculares. Sin embargo, un móvil no es solo un aparato electrónico, también contiene materiales que pueden recuperarse y reutilizarse mediante un correcto reciclaje. Aunque su tamaño sea reducido, un teléfono móvil está compuesto por numerosos materiales y componentes. En su fabricación se utilizan materiales reciclables

La importancia de revalorizar sus materiales

La extracción y procesamiento de estas materias primas requiere un elevado consumo de energía y recursos naturales. Por eso, cuando un móvil finaliza su vida útil, reciclarlo correctamente resulta clave para recuperar parte de esos materiales y reducir el impacto ambiental asociado a la fabricación de nuevos dispositivos. Además, el ritmo de renovación tecnológica provoca que millones de móviles se sustituyan cada pocos años, aumentando la generación de residuos electrónicos en todo el mundo.

Cómo alargar la vida útil de un teléfono móvil

Antes de convertirse en un residuo electrónico, un móvil puede seguir siendo útil durante más tiempo con pequeños hábitos de cuidado y mantenimiento. Protegerlo con fundas adecuadas, evitar temperaturas extremas, mantener actualizado el sistema operativo o sustituir la batería cuando pierde rendimiento son algunas acciones que ayudan a prolongar su vida útil. También es posible reparar determinados componentes o reutilizar el dispositivo para otros usos, evitando así generar residuos antes de tiempo.

Alargar la vida útil de los aparatos electrónicos es una forma directa de fomentar un consumo más responsable y reducir la generación de RAEE.

¿Qué ocurre cuando reciclamos un móvil?

Cuando un teléfono móvil ha finalizado su vida útil, debe depositarse en un punto limpio o establecimiento autorizado para la recogida de RAEE. Una vez recogido, el dispositivo llega a plantas especializadas donde comienza el proceso de tratamiento. Allí se separan componentes, se extrae la batería y se clasifican materiales como plástico, aluminio, cobre o vidrio para su posterior reutilización.
Gracias al reciclaje, muchos de estos recursos pueden incorporarse a nuevos procesos industriales y convertirse nuevamente en parte de otros productos tecnológicos.