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Cuando un aparato eléctrico o electrónico llega al final de su vida útil, su recorrido no termina en el contenedor. En realidad, es el inicio de un proceso técnico complejo en el que los materiales que lo componen pueden separarse, clasificarse y volver a incorporarse a nuevos ciclos productivos.
Dentro de los RAEE se encuentran metales recuperables como el cobre, el aluminio o el hierro, que se extraen mediante distintas etapas de tratamiento especializadas.
Trituración: reducir para poder separar
El primer paso del proceso consiste en la trituración controlada de los aparatos. En esta fase, los dispositivos se fragmentan en piezas más pequeñas para facilitar la separación posterior de materiales.
Esta reducción física permite liberar componentes internos y preparar el residuo para su clasificación por tipos de material, evitando que elementos distintos permanezcan mezclados.
Separación magnética: recuperación del hierro
Una vez triturado el material, se aplica la separación magnética. Este sistema utiliza imanes industriales para extraer los metales ferromagnéticos, principalmente hierro y acero.
Es una de las técnicas más eficientes dentro del tratamiento de RAEE, ya que permite recuperar rápidamente grandes cantidades de material metálico con alto potencial de reutilización industrial.
Corrientes de Foucault: aluminio en movimiento
Para los metales no ferromagnéticos, como el aluminio, se utilizan sistemas de corrientes de Foucault. Este método genera campos electromagnéticos que repelen los metales conductores, separándolos del resto de materiales.
Gracias a este proceso se pueden recuperar fracciones metálicas ligeras con gran precisión, fundamentales para su reincorporación en la industria manufacturera.
Separación por densidad: clasificación avanzada de materiales
La última fase consiste en la separación por densidad, donde los materiales se clasifican en función de su peso específico mediante sistemas de aire, agua o vibración controlada.
Este proceso permite aislar fracciones más complejas, incluyendo mezclas de metales y otros componentes, mejorando la pureza de los materiales recuperados.
Hacia un modelo de economía circular
Cada una de estas etapas convierte lo que antes era un residuo en una fuente secundaria de materias primas.
La recuperación de metales en los RAEE no solo reduce la necesidad de extracción de nuevos recursos, sino que también mejora la eficiencia del sistema de reciclaje y refuerza el modelo de economía circular.


























