Usted está aquí

El mapa oculto de un aparato electrónico: todo su proceso antes de llegar a tu casa

Detrás de cualquier aparato eléctrico o electrónico existe una cadena global de materiales, procesos y transporte que conecta distintos lugares del mundo. Lo que vemos como un único producto es, en realidad, el resultado de un recorrido complejo donde intervienen recursos naturales, industria, tecnología y logística.

Un dispositivo no nace en una sola fábrica

Cuando pensamos en cómo se fabrica un aparato electrónico solemos imaginar una única fábrica donde todo ocurre al mismo tiempo. Pero la realidad es diferente.

Un mismo dispositivo puede estar compuesto por decenas o cientos de piezas fabricadas en distintos lugares y ensambladas posteriormente en otra ubicación.
Pantallas, baterías, cables, circuitos, carcasas, conectores o pequeños componentes electrónicos siguen recorridos distintos antes de formar parte del producto final. Por eso, detrás de un aparato que cabe en una mano existe una cadena internacional mucho más amplia de lo que solemos imaginar.

Materiales que empiezan su viaje bajo tierra

Antes de existir como dispositivo, muchos de sus materiales comienzan siendo recursos naturales. Metales como cobre, aluminio, hierro o materiales utilizados en componentes electrónicos necesitan pasar por procesos de extracción, tratamiento y transformación antes de convertirse en piezas funcionales.

A estos recursos se suman otros materiales presentes en los dispositivos actuales como vidrio técnico, plásticos o elementos utilizados en baterías y sistemas electrónicos. Todo ello implica procesos industriales que requieren energía, infraestructuras y transporte entre distintas etapas de producción. Por eso, cuando un aparato deja de utilizarse, no solo termina el uso de un objeto: también concluye el recorrido de todos los recursos que hicieron posible su fabricación.

El viaje de los componentes: fabricación y ensamblaje

Una vez obtenidos y transformados los materiales, comienza una segunda fase: convertirlos en componentes. Cada pieza sigue un recorrido diferente. Algunas se fabrican en instalaciones especializadas; otras se ensamblan junto con nuevos componentes hasta completar el dispositivo final.

Después llegan etapas de almacenamiento, distribución y transporte hasta que el aparato alcanza el punto de venta y finalmente llega al usuario.

Aunque no lo percibamos, muchos de los dispositivos que usamos cada día han recorrido miles de kilómetros antes de empezar a formar parte de nuestra rutina.

Cuando el final de uso también forma parte del recorrido

El recorrido de un aparato no termina cuando deja de funcionar o deja de utilizarse.

Cuando un dispositivo entra en el circuito adecuado de recogida y tratamiento de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE), comienza una nueva fase donde parte de sus materiales pueden recuperarse y volver a incorporarse a nuevos procesos industriales.

Esto permite aprovechar recursos que ya estaban en circulación y reducir la necesidad de utilizar nuevas materias primas.

Del consumo lineal a la economía circular

Tradicionalmente, los productos seguían un recorrido lineal: extracción, fabricación, uso y eliminación.

La economía circular propone ampliar ese recorrido incorporando nuevas etapas como la reparación, la reutilización y la recuperación de materiales. Cada dispositivo tiene una historia mucho más larga de lo que parece. Y cuando se gestiona correctamente al final de su vida útil, parte de esa historia puede volver a empezar.