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Consolas retro y el mercado de segunda mano: por qué fallan incluso las que nunca se usaron


El coleccionismo de videoconsolas antiguas vive un momento importante. Modelos de los años ochenta y noventa, que muchos hogares guardaban olvidados en un armario, circulan hoy por mercados de segunda mano, ferias especializadas y plataformas de compraventa online a precios que en ocasiones superan su valor original.

Un fallo que no depende del uso

Existe una idea extendida entre los coleccionistas: si una consola se guardó sin usar durante décadas, debería conservarse en perfecto estado. La realidad técnica es distinta. Las placas base de estos aparatos incorporan condensadores electrolíticos, pequeños componentes que contienen un gel conductor en su interior. Ese gel se degrada con el paso del tiempo por su propia composición química, haya funcionado el aparato o no. Pasadas varias décadas, es habitual que estos condensadores empiecen a perder su gel, que resulta ligeramente corrosivo y puede dañar las pistas de cobre de la placa.

Es lo que en el sector de la reparación se conoce como el fenómeno de los “condensadores que gotean”: la razón por la que una consola de los noventa, guardada con cuidado en una caja durante veinticinco años, puede encenderse con fallos de imagen o sonido, o directamente no encender.

Cuando la reparación deja de ser viable

En muchos casos, sustituir estos condensadores devuelve la consola a su funcionamiento original, y es una reparación habitual entre aficionados.

El problema aparece cuando la corrosión ya ha afectado a las pistas del circuito o cuando la placa combina, además, chips propios del fabricante que llevan años descatalogados y no tienen recambio. Llegado ese punto, la reparación deja de ser una opción realista.

Qué hacer cuando ya no tiene arreglo

Una videoconsola, funcione o no, es un aparato eléctrico y debe tratarse como RAEE al final de su vida útil. Llevarla a un punto limpio permite que una planta autorizada separe y neutralice de forma segura los restos de electrolito de los condensadores, además de recuperar los metales de la placa base.

El mercado de segunda mano y el reciclaje no son caminos opuestos, sino complementarios: mientras el aparato puede repararse o reutilizarse, prolongar su vida es la mejor opción. Cuando ya no es posible, el punto limpio cierra el ciclo de forma responsable, recuperando los materiales para que puedan volver a formar parte de la industria.