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¿Mi freidora de aire es un RAEE?

La freidora de aire ha pasado de ser un capricho de cocina a convertirse en el electrodoméstico más buscado para los hogares. Este pequeño electrodoméstico ha colonizado las encimeras prometiendo patatas crujientes y cenas rápidas tras un día de trabajo, pero su éxito masivo esconde una pregunta que pocos se hacen hasta que el aparato termina su vida útil: ¿qué pasa con ella cuando muere?

En este sentido, hay que aclarar que una freidora de aire no es un residuo orgánico más, ni mucho menos plástico para el contenedor amarillo. Este dispositivo, cuando finaliza su vida útil, es, por definición técnica y legal, un RAEE (Residuo de Aparato Eléctrico y Electrónico), y tratarla como basura convencional es un error que nuestro entorno natural no se puede permitir.

Lo que esconde tu freidora por dentro

A menudo cometemos el error de pensar que, como la carcasa de estos aparatos es mayoritariamente de plástico, su destino es el contenedor amarillo de envases, pero no es así. Una freidora de aire es un sistema complejo que combina resistencias eléctricas potentes, ventiladores de alta velocidad, placas de circuito impreso y un denso cableado interno.

Si este dispositivo acaba en un vertedero convencional o en el contenedor equivocado, todos esos componentes se convierten en una amenaza silenciosa para el medio ambiente, ya que sus placas electrónicas contienen metales que se deben recuperar mediante procesos especializados. 

Al reciclarla correctamente, se permite que materiales críticos como el cobre del motor o el aluminio de las resistencias vuelvan al ciclo productivo. Esa es la esencia de la economía circular, que los restos de tu vieja freidora ayuden a fabricar los componentes de un nuevo dispositivo o incluso de un vehículo eléctrico, ahorrando energía y evitando la minería agresiva.

Guía rápida para un reciclaje sin errores

Ahora que ya tienes claro que tu freidora de aire es un RAEE, la pregunta es ¿cómo debes actuar? Y es que el proceso es mucho más sencillo y cotidiano de lo que imaginas y aquí tienes las tres vías principales para cumplir con el planeta sin complicaciones:

    1. La regla del 1x1: Si vas a comprar una freidora nueva para sustituir tu dispositivo, la tienda (ya sea física u online) está obligada por ley a recoger tu aparato viejo de forma totalmente gratuita. Es el gesto más cómodo para el ciudadano, ya que entra lo nuevo y sale lo viejo en el mismo momento.

    2. El punto limpio: En los municipios se cuenta con una red de puntos limpios fijos y móviles. Este es el lugar ideal para estos pequeños electrodomésticos. Para reciclarlos, solo tienes que consultar el horario de tu localidad y hacer el depósito en el contenedor específico de "pequeños aparatos".

    3. La regla del 1x0: Si el establecimiento tiene más de 400 metros cuadrados dedicados a la venta de electrodomésticos, tienen la obligación legal de aceptar tu RAEE pequeño (de menos de 25 cm) aunque no realices ninguna compra en ese momento.